Es sabado, y todavía estoy en el proceso de digerir tantas cosas del viaje relampago a Barcelona.
Primero con somosene, los geniales Malena, Kike, y Claudio en su hermosa casa-estudio en pleno barrio gótico de Barcelona... conversaciones fluyendo, y la certeza de que haremos grandes cosas juntos, es una delicia compartir y conversar cuando los interlocutores son curiosos enfermizos :)
Después cena con Diego, para mi -reconozco que no soy objetivo con los amigos- el emprendedor más brillante que pisa nuestro país. Tantas cosas que hablar... Dormí en su casa, y temprano en la mañana nos levantamos para ir a presentar vasallaje a Juan Urrutia -Diego no iba a venir, pero reconozco que no fue dificil convencerle- nos fuimos en el estupendo coche de Diego, que ni conduce, ni tiene carnet, pero eso es otra historia, y entrabamos en territorio surreal.
Lo de Juan Urrutia, es de capitulo aparte. Juan es de los economista más geniales que ha dado este país -y aquí sí soy absolutamente objetivo- y no solo eso, entiende y ha escrito profusamente sobre modelos abiertos y sus implicaciones: sobre innovación y propiedad intelectual, innovación y sistemas organizativos y regulatorios, y lleva dando desde hace mucho tiempo su lúcida visión "semi-heterodoxa" sobre la crisis, escribiendo libros -de lectura obligatoria "El capitalismo que viene"- , articulos en Expansión, y reflexiones en su apasionante blog.
Fui presentado por mis queridos "indianos", y en la "comida de pedida" como la calificó David, donde le propusimos ser el "motor intelectual" del proyecto más ambicioso que tenemos entre manos, nos dijo que "lo de intelectual, quizás, pero que lo de 'motor' le evocaba tener que moverse mucho... y ya no estaba para esos trotes", consensuamos entonces que sería el "catalizador intelectual" :)
Llegamos como a media mañana a la masia de Juan y Marisa en Foixa, en el corazón del cautivador Ampurdá. Juan nos dio las indicaciones desde el castillo, advirtiendonos que "esa no era su casa".
Juan y Marisa ejercen de guardianes de un pedacito del paraiso en la tierra. Su casa es un alarde de buen gusto, una masía exquisitamente reformada y con unas vistas que cautivan el alma, no me extraña que se enamoraran del lugar.
Juan dice que nos "exploto" y lo cierto es que más bien nosotros fuimos los "explotadores". Compartir con él es realmente una delicia, hablamos del nuevo proyecto, de el último seminario en el que participo en Julio, en el Escorial "La crisis financiera, origenes, efectos y nueva regulación y supervisión", junto a él "gente que no sabe de esto": Jose Manuel Campa, Guillermo de la Dehesa, Jose Maria Roldán, Paul De Grauwe, Rafael Repullo, Javier Suarez. Hablamos del CEMFI, hablamos de lo que podemos hacer juntos.
Nos dimos un baño en su "alberca" (todos, incluido mi iphone) en una mañana hermosa, yo con el temor de que las aguas se volvieran a abrir y emergieran Becket y Pepito Grillo -aunque supongo que eso solo pasa a primera hora-. Tras "hacer apetito", como dice, y vaya si lo hicimos, nos llevo a comer a un "templo", una casa de comidas, Can Quel, a la que llegamos andando desde su casa, y que nos hizo ratificar que si aquello no erá el paraiso, era un barrio cercano. Juan tomaba notas, y al final termino teniendo un estupendo "map mind", el mapa del tesoro.
¿Acaso existe un sitio mejor que el "ombligo del mundo", para reinventar el sistema financiero? Debiéramos institucionalizarlo.
Tras la comida, no nos falto ni una "cabezadita" mecidos por un respetuoso "tramontana", yo me empeñe, sin mucho exito, de sacar a Juan del "lavadero", inconsciente de mí, para luego entender que de alguna forma uno se tiene que "defender" de tanta belleza, no sufra como Stendhal.
Llegue con el tiempo justo para tomar el AVE, menos mal que cierran dos minutos antes de que salga el tren.
Cuando me sente, cansado... yo también tenía una sonrisa en los labios.
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